Escribir un ensayo sobre la desobediencia civil no es tan fácil como hacerla. Cuando se escucha la palabra desobediencia se remonta uno a las típicas amenazas de nuestra progenitora de cuando se era niño (a), de que si no te portabas bien o no te sometías a lo que ella decía, regaño seguro.
Algo similar sucede con la desobediencia civil, sólo que aquí no hay la misma sociedad es quien castiga. Dicho concepto data del siglo XVIII, ¿el responsable? Henry David Thoreau quien acuña esa expresión en el clásico manifiesto que lleva ese título.
Algo similar sucede con la desobediencia civil, sólo que aquí no hay la misma sociedad es quien castiga. Dicho concepto data del siglo XVIII, ¿el responsable? Henry David Thoreau quien acuña esa expresión en el clásico manifiesto que lleva ese título.
De acuerdo a Thoreau se entiende por desobediencia civil el derecho legítimo de toda persona a negarse, de forma pacífica e individual, al cumplimiento de aquellas leyes o disposiciones que violenten su conciencia.
Sin duda es un derecho que va ligada con la libertad de expresión y manifestación, pero no todos los seres humanos comprenden la leve diferencia entre desobediencia y resistencia.
La primera tiende a consistir en la práctica pacífica por un grupo de personas que no están de acuerdo con alguna ley, mientras que la resistencia ya invita a actuar de manera más dura e impulsiva.
Tal es el caso de las campañas a favor de ciertos derechos civiles o las más comunes, las marchas, que a parte de expresar las inconformidades, provocan problemas en el tránsito y la paciencia de quien por mala suerte cruzó por el camino.
La zona metropolitana está viviendo un claro ejemplo, con el plantón que armó el ex candidato perredista a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, a diferencia que seguidores suyos en algunas de sus manifestaciones no han logrado mantener la cordura y la actual campaña por parte del Sindicato Mexicano de Electricistas para mantener la huelga de hambre en contra de la resolución del Gobierno Federal por el decreto de extinción de la empresa Luz y Fuerza del Centro.
Desobediencia, resistencia, ganas de moler o de perder el tiempo, el resultado y el objetivo vienen siendo los mismos: deseo de lucha por los intereses sociales y personales, y no puede faltar (claro está) los inolvidables embotellamientos viales y los retrasos laborales.
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